miércoles, 10 de enero de 2018

Un día sin vida.

Cuarenta y siete minutos en el teléfono. Llamado tras llamado. No tuve la información que necesitaba.

No tuve una respuesta valiosa.

Y más allá de los llamados, esa es mi vida, la sin respuesta.

Genero las preguntas pero no busco las respuestas. Y si las llegara a buscar, no las busco donde debería.

Estoy convencido que las respuestas están fuera mio. Estoy convencido que no quiero saber las respuestas.

Tengo la certeza de que no merezco las respuestas, que va mejor conmigo esta vida de no vida. Esta vida de perder el tiempo y ser parte de la inercia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario